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domingo, 18 de junio de 2017

La tragedia en la Costa Verde (parte II)

El proyecto Ana María en la Costa Verde es el resultado de un problema sistémico que empieza con el Plan Maestro de la Costa Verde de 1995


Playa Los Yuyos,Barranco,Costa Verde,Municipalidad de Lima

(Foto: El Comercio)
La semana pasada escribí sobre cómo el proyecto Ana María en la Costa Verde es el resultado de un problema sistémico más que un problema aislado. El problema empieza con el Plan Maestro de la Costa Verde de 1995, que busca la construcción de los proyectos privados como Ana María, en Los Yuyos, o Barranco Mariana Club como parte de una estrategia para activar y consolidar la Costa Verde. En particular, al plan le falta dar lineamientos de diseño específicos para asegurar que estos proyectos terminen siendo positivos para la ciudad.

El mismo plan maestro tiene como objetivo convertir el circuito de playas en una ‘vía semiexpresa’. Para lograr su propio objetivo, el plan resultó en la degradación de la calidad de la Costa Verde como un espacio público. El proyecto Ana María, en Los Yuyos, es solamente otro caso que muestra cómo el plan maestro está resultando en una privatización del litoral del Barranco.

Parte del problema también es la división de competencias entre los distritos y la municipalidad metropolitana. El plan es competencia de la Municipalidad de Lima, pero son los distritos los que tienen el rol más importante en implementarlo, y en particular en proponer proyectos específicos. Sin embargo, los distritos, en particular Barranco, parecen solamente reaccionar a las propuestas de proyectos privados, aprobando o rechazando los planes de otros. Bajo este sistema, las concesiones existentes resultan configurando un espacio público desarticulado, y los distritos reciben muy pocos ingresos y equipamientos a cambio de ceder el espacio que les pertenece a todos. En otras palabras, su capacidad de negociación y evaluación es ineficiente.

Por otro lado, hay que cuestionar la concentración de usos en la costa de Barranco, y especialmente los que traen más autos privados a la zona. En una entrevista al arquitecto Juan Gunter, este resalta la seriedad del riesgo sísmico en esta parte de la ciudad. En los planos anteriores del terremoto de 1746, había una carretera que conectaba la costa desde Callao hasta Miraflores. Según Gunter, “en los planos posteriores ya no hay carretera. Simplemente se cayó todo el barranco durante ese terremoto, acompañado con un tsunami con olas de 24 metros de altura”.

En el contexto actual, si parte del barranco se cae, las escaleras de escape también caerían. El conocimiento de que un evento así pueda ocurrir otra vez es razón suficiente para dejar de concentrar actividades en la costa de Barranco y Chorrillos, hasta que exista un proyecto integral para la Costa Verde que tome en cuenta la seguridad de los usuarios en el caso de un sismo.

Las asociaciones publico-privadas y concesiones son herramientas valiosas para la recuperación y consolidación de la Costa Verde y de la ciudad en general, pero para que realmente contribuyan tienen que ser parte de un proyecto integral hecho por especialistas conocedores del tema de una manera holística.
http://elcomercio.pe/lima/tragedia-costa-verde-parte-ii-435480

Otro capítulo en la tragedia de la Costa Verde, por Angus Laurie

"En las últimas tres décadas, los limeños han sido testigos de varios capítulos de la tragedia de este eje, empezando con la pérdida de la arena en la playa La Herradura"


Barranco

Playa Los Yuyos de la Costa Verde, en Barranco. (Foto: El Comercio)
El Plan de Desarrollo Metropolitano de 1990 estableció la Costa Verde como una prioridad para la integración de la ciudad, proponiendo la consolidación de “actividades recreativas, turísticas y culturales… desde La Punta hasta Chorrillos”. El Plan Maestro de la Costa Verde de 1995 repite la misma visión. La concepción de la Costa Verde como un corredor consolidado que pueda integrar la ciudad es muy potente y debe ser priorizada. Sin embargo, a pesar de innumerables planes, la Costa Verde sigue siendo fragmentada y, en su mayoría, abandonada.

En las últimas tres décadas, los limeños han sido testigos de varios capítulos de la tragedia de este eje, empezando con la obra para la vía La Araña en 1983 que resultó en la pérdida de la arena en la playa La Herradura. Por otro lado, muchos vecinos han perdido por completo su confianza en la habilidad de las autoridades en representar sus intereses al respecto de iniciativas privadas a lo largo de la Costa Verde. En general, las concesiones para restaurantes y clubes se han traducido en grandes cajas cerradas. En general, estos proyectos han ido en contra de la visión del plan maestro, resultando en un espacio público cada vez más fragmentado y menos activo o accesible.

En este contexto, no es sorprendente que algunos vecinos de Barranco hayan protestado contra la aprobación del proyecto Ana María para construir dos restaurantes, una sala de conferencias y un nuevo muelle turístico en Barranco, cerca del Barranco Marina Club y al lado de la playa Los Yuyos. El proyecto ya cuenta con la aprobación de la Municipalidad de Barranco, y el espigón y restaurantes tienen aprobación de la Marina de Guerra.

Sin duda, la participación de la inversión privada para consolidar la Costa Verde es algo urgentemente necesitado. El problema con el proyecto Ana María es que esta zona de Barranco es una de las partes más consolidadas y más activas de la Costa Verde. En otras palabras, es donde la inversión privada tendrá un menor impacto positivo y, quizá, un mayor riesgo de que constituya un siguiente capítulo para la tragedia se cierne sobre este corredor urbano.

Justamente, el otro día murieron cuatro soldados en un entrenamiento militar en la playa Marbella, en Magdalena del Mar. Además de contar con olas grandes, esta zona fue formada artificialmente por desmonte. Hoy en día, es muy contaminada y poco segura para bañarse. Más que en Barranco o Chorrillos, es en playas como Marbella, junto con las de San Isidro, San Miguel y Callao, donde la inversión privada sería sumamente importante para activar y consolidar el espacio público. Allí, la construcción de espigones no solamente puede ser un beneficio privado, sino también una estrategia para formar playas artificiales y crear áreas seguras para nadar.
http://elcomercio.pe/lima/patrimonio/capitulo-tragedia-costa-verde-angus-laurie-433617

domingo, 23 de noviembre de 2014

El rostro de la Costa Verde: vías dañadas y obras sin acabar

La República constató las deficiencias que tiene la gran vía costera de Lima, a poco de comenzar una nueva temporada veraniega. Las diversas autoridades no saben qué uso darle, lo que hace que siga de espaldas a la ciudad hasta el momento. No se integra a ella.
Maricarmen Chinchay

La temporada de verano está a la vuelta de la esquina y la mirada de los limeños volverá a dirigirse hacia el litoral en busca de las playas. Pero no lo harán sin antes atravesar la Costa Verde, la gran vía que hoy, según los especialistas, enfrenta una gran disyuntiva: priorizar el tránsito vehicular o hacer prevalecer el derecho de las personas al uso del espacio público. 
Desde el sur, la playa La Herradura en Chorrillos fue el punto de partida del recorrido que hizo La República para conocer cómo se encuentra la Costa Verde y qué aspectos de ella deben ser mejorados.

Una de las deficiencias halladas en La Herradura es el muro de contención destruido por causa de la erosión del mar, el mismo que hasta la fecha no ha sido rehabilitado. "Hemos denunciado el hecho tanto al municipio de Lima como al de Chorrillos y el problema persiste", afirmó Juan Manuel del Solar, presidente de la asociación del condominio Las Gaviotas, edificio que alberga a 36 familias y que se ve en riesgo de colapso debido al ingreso del agua del mar en sus bases, producto del deterioro del muro del malecón.

Al costado del condominio, el conjunto de vías que el municipio de Lima ejecutó, entre las cevicherías y el malecón, no cuentan con sistema de drenaje cuando el mar llega a esta zona producto de su crecida. Los negocios literalmente se inundan en abril y mayo, aseguraron los vecinos. La falta de mantenimiento del ornato es otro problema aquí.
En la jurisdicción de Chorrillos, desde una parte del acantilado cae agua hacia la vía, perjudicando la transitabilidad de los vehículos. "A la altura de la bajada de Armendáriz todo se inunda. Yo creo que debería haber un sistema de canalización", sugirió Esteban Rivadeneyra, conductor frecuente de su vehículo particular hacia Chorrillos.
A la altura de la playa Agua Dulce, el asfalto necesita mantenimiento. Los parches en la vía comienzan a ser un malestar para el conductor, por ser una solución eventual.

POR CORREGIR

Siguiendo el recorrido, el sector de la Costa Verde correspondiente a Barranco también presenta aspectos por corregir.
Muy cerca a la bajada del mismo nombre hay una tubería expuesta que desciende por el acantilado y desemboca a un buzón ubicado en la pista. La humedad que la rodea evidencia que esta tubería ha superado su capacidad ocasionando desbordes.
En esa misma altura se encuentra uno de los puentes que construye la Empresa Municipal Administradora de Peaje de Lima (Emape), como parte de las obras del tramo II de la Costa Verde. Esta obra se encuentra en ejecución, hecho que ha generado congestión vehicular, pues la vía ha sido reducida a un solo carril.

A la altura de la playa Las Cascadas, las mallas de metal próximas al acantilado se encuentran dañadas y ya no están cumpliendo su rol de contención frente a deslizamientos. A la altura de la bajada Armendáriz un perjudicial hueco malogra el asfalto.
En Miraflores, las obras de ampliación de carriles correspondiente al Tramo II que ejecuta Emape, informaron los funcionarios que no llegarán a culminarse para fin de año. Estarán paralizadas a partir de la quincena de diciembre hasta la quincena de marzo para no afectar a los veraneantes.
Continuando el recorrido se observa una ausencia de muros de contención. La presencia de geomallas es también inexistente en tramos extensos del acantilado en Miraflores, como el que existe frente a la playa Tres Picos.

Dentro de las obras del tramo II también se consideran puentes peatonales, muchos de ellos no cuentan con señalización y no informan a los peatones hacia dónde son sus salidas.
En Magdalena se halló una señalización deficiente. Un aviso roto y desgastado no deja leer con claridad hacia dónde se debe evacuar en caso de un tsunami.
La transitabilidad para el peatón o los ciclistas se pierde entre Magdalena y Miraflores. Aquí también hay más puentes que carecen de señalización.
Las pistas en este sector se encuentran en buen estado, sin embargo, un conductor conforme se aproxima a Magdalena se encuentra con el término de las obras del tramo II, y por lo tanto debe reducir la velocidad sin que haya avisos que le advierta de ello con anticipación.

Disyuntiva

Para el arquitecto Fernando García Manrique, especialista en planificación urbana territorial, la larga Costa Verde presenta problemas de concepción desde su propio inicio de construcción en 1960.
"La Costa Verde ha sido construida de manera parcial con visiones diferentes y el resultado ha terminado siendo una suma de partes mal articuladas", aseguró.
García explicó que todo lo ejecutado hasta el momento sobre ella ha sido planteado desde un punto de vista vial, algo que se contrapone con la necesidad de espacios públicos que Lima demanda y necesita.
"Hoy en día la viabilidad de los vehículos en la Costa Verde termina afectando la transitabilidad del peatón", dijo.

Indicó también que un espacio público cumple su rol cuando las personas que lo concurren, ya sea a pie o en unidades móviles, desarrollan diversas actividades ejerciendo su entera ciudadanía, y la Costa Verde, enfatizó, no está ofreciendo esta condición.
"Por ello es necesario definir la concepción de esta vía. Ahora bien, unos dirán que el objetivo es que cada vez más se convierta en una vía rápida y exclusiva para vehículos, entonces bajo ese criterio tampoco cumpliría las expectativas, porque no existen los espacios adecuados para el parqueo, por ejemplo", concluyó.

Tramo II: Más vías y menos accesibilidad al peatón

El arquitecto Juan Reisser Gasser, especialista en arquitectura sostenible de la Universidad Católica del Perú, discrepó de las obras que actualmente el municipio de Lima ejecuta en el tramo II de la Costa Verde, en los distritos de San Isidro, Miraflores y Barranco.
"Se está haciendo una vía rápida que aumentará el problema del peatón para acceder a las playas. Se están construyendo escaleras con demasiados pasos con problemas de diseño y construcción, sobre todo porque el tránsito para las personas que las usen será dificultoso, tedioso y hasta en cierto aspecto peligroso en las noches", sostuvo.

El especialista propuso pensar en proyectos integrales y funcionales donde todos los distritos unifiquen criterios.
"Hablamos de un proyecto ambicioso, pero si no se quieren tener problemas mucho más serios en el futuro, se debe actuar ya. Una vía elevada rápida a lo largo de la actual pista podría ser una alternativa".

http://www.larepublica.pe/23-11-2014/el-rostro-de-la-costa-verde-vias-danadas-y-obras-sin-acabar 

domingo, 29 de junio de 2014

A paso lento avanzan obras en la Costa Verde

Atención. La República fue testigo de problemas en la vía que se planea convertir en un centro de atracción turística de Lima Metropolitana.
Renato Arana.


Pese a los grandes avances en las obras del Tramo I (San Miguel y Magdalena del Mar) y los primeros pasos en la construcción del Tramo II de la megaobra Costa Verde para Todos, llama la atención para la mayoría de usuarios de esta vía la situación de las mallas de protección a lo largo de la Costa Verde.
Como se recuerda, en el verano último el peligro que representan los acantilados sin protección se hizo evidente cuando una roca, a la altura de la playa Makaha (Miraflores), impactó al menor Thiago O.H. dejándolo por varias semanas en estado de coma.

Sin embargo, han pasado los meses y se siguen apreciando las mismas barreras de protección metálicas, tal como se registraron en el verano que se fue: mallas en mal estado como el caso de Barranco, donde algunos postes estaban a medio derribar (Playa Las Cascadas), quizá por algún impacto de roca, pese a haberse instalado hace algunos meses.
Cabe resaltar que, en su momento, la colocación de estas mallas fue criticada por expertos quienes señalaron que estaban diseñadas para el cercado de terrenos, mas no para soportar golpes de piedras.
En otros tramos de la Costa Verde, como Magdalena, donde el acantilado alcanza casi los 90 grados de inclinación, ni siquiera se aprecian mallas.

Mallas y geomallas

Sin embargo, el vocero de Emape aclaró a este medio que desde hace una semana se viene instalando tanto mallas (al pie del acantilado) como geomallas (tendidos sobre el mismo barranco) en horas de la madrugada y la mañana.
Indicó que para esta tarea, el Gobierno asignó a la Municipalidad de Lima unos 10.4 millones de soles, con lo que se protegerá los puntos críticos de esta vía rápida en los seis distritos que conforman la Costa Verde. Se está empezando por colocar geomallas en la Bajada de Armendariz (MIraflores) y calcula Emape que las obras culminarán a fin de año.
 El resto de la Costa Verde, pese a los avances, en el tramo I, aún deja mucho que desear. El malecón, comprendido entre Magdalena y San Miguel, a pesar de estar culminado (módulos, juegos recreativos, calzadas), aún no se ha procedido a la colocación de jardines, pasto y hay muchas áreas que contienen desmonte, restos de animales, botellas rotas, etc.

Asimismo, en San Miguel, hay presencia de drogadictos a orillas del mar, poniendo en peligro a los usuarios que vienen a disfrutar del lugar. Este medio fue testigo de los fumaderos construidos a escasos metros del mar. El personal de serenazgo interviene, pero solo para ahuyentar a los malos elementos hacia Magdalena. No resuelven el problema, sino que se lo pasan al vecino.
Otro atraso en el tramo I es la rampa que comunica la playa con el Parque John Lennon (San Miguel) en la cima del acantilado. Se tenía programado culminarlo en verano, pero surgieron dificultades en su diseño. Pese a los meses, la obra aún está en construcción y Emape se negó a revelar la fecha de su culminación.

Pista deplorable

En Miraflores se viene realizando la rehabilitación de los puentes peatonales María Reiche y Waikiki. Sin embargo, a la altura del María Reiche, el estado de la pista es deplorable y se espera su mejora con la anunciada ampliación de seis carriles para descongestionar la afluencia vehicular.
Para Gustavo D'Angelo, del Proyecto Costa Verde, aquí se viene la tarea más difícil para la realización del tramo II.
"Resulta que hay muchas concesiones que tienen que dar el derecho de vía para la ampliación de los carriles y se complicará cuando se construyan las ciclovías y el malecón, más aún porque esa es la parte más estrecha de la Costa Verde".
Emape indicó que las obras estan previstas para culminar en noviembre. Esperamos que se cumplan.

El problema de la Costa Verde es compatiblizar entre los 6 distritos

¿Porqué no se ha logrado convertir a la Costa Verde en el centro de atracción soñado? Al respecto, Gustavo D'Angello se mostró a favor de la propuesta legislativa que pide que el municipio de Lima tenga autoridad integral sobre la Costa Verde.
"Lo que se hizo fue dividirla en 6 distritos (San Miguel, Magdalena, Miraflores, San Isidro, Barranco y Chorrillos) y por eso se ha manejado de una manera muy desordenada: se han incumplido las normas, se ha hecho lo que se ha querido porque no ha habido una gestión integrada", explicó.
Señaló que el proyecto de ley no pretende sacar del camino a los alcaldes de los 6 distritos, sino convocarlos para así aportar al mismo proyecto a su vez.

http://www.larepublica.pe/29-06-2014/a-paso-lento-avanzan-obras-en-la-costa-verde 

domingo, 1 de enero de 2012

La utopía de la Costa Verde

La polémica por la desatinada decisión de la Municipalidad de Lima de enarenar la orilla de La Herradura, que tuvo resultados negativos, descubre también el megaproyecto prometido para la Costa Verde de Lima. Se anunció que estaría listo el 2011, pero poco es lo que se ha avanzado hasta ahora. En tanto, abundan los cuestionamientos a la alcaldesa Villarán. Hablar de revocatoria, sin embargo, es un exceso de quienes confunden periodismo con desinformación y propaganda política.

Por Raúl Mendoza
Fotos RUBÉN GRáNDEZ

En agosto del 2011, en el artículo “Lo que un día fue... ya no será” publicado por esta revista, advertíamos sobre el error de plantear la remodelación del malecón del balneario La Herradura sin pensar antes en cómo enarenar sus orillas. Esa vez preguntábamos: “Si no habrá playa en el verano del 2012, ¿irán los limeños hasta La Herradura solo por sus restaurantes?, ¿no hubiese sido mejor garantizar la rehabilitación de la playa antes de invertir 11 millones de soles en el malecón?”. Ese planteamiento de la obra se vio agravado en la inauguración del pasado jueves 22 cuando se cubrió las orillas con arena y el mar se la llevó en 24 horas.

El hecho ha servido para que algunos sectores pongan a la alcaldesa Susana Villarán en la picota. Lo cierto es que aquí hubo varios errores: arenaron la orilla sin criterios técnicos y se perdió plata; aceptaron la arena donada por la empresa Odebrech a la que tanto criticó Villarán por el Cristo de Chorrillos; y hasta inauguraron el malecón antes de culminar las obras siguiendo el mal ejemplo del ex alcalde Luis Castañeda. Ahora bien: ¿eso justifica una revocatoria? El teniente alcalde de Lima, Eduardo Zegarra, acepta que fue un error el tema de la arena en la playa, pero dice que solo es un pretexto para buscar cancelar el mandato de Villarán.

Por el momento varios medios de comunicación alientan la revocatoria y el último jueves se presentó públicamente un Comité Promotor Ciudadano, encabezado por el abogado Marco Tulio Gutiérrez, para anunciar que recabará las firmas para separarla de su cargo. Hace una semana la alcaldesa señaló que una eventual revocatoria no la iba a distraer de su trabajo, pero esta semana el tema ha agarrado cuerpo. La Municipalidad de Lima consideraba la renovación del histórico balneario chorrillano como el arranque del ‘megaproyecto de la Costa Verde’, pero el escándalo de la arena desaparecida ha opacado el lanzamiento.

Costa fragmentada

En enero del 2011 Augusto Ortiz de Zevallos le dijo a esta revista para el artículo “Un paseo por la Costa Verde”: “En mayo empezamos con el malecón sí o sí. El proyecto de la Costa Verde está diseñado para que a finales del 2011 tengamos malecón, escaleras, puentes peatonales, ciclovías y pistas de trote para todos”. Es decir, planteaba que por estas fechas los limeños podríamos ver esa Costa Verde de diseño –ordenada y democrática– que Susana Villarán prometió en la campaña municipal. Alguna infraestructura existe hoy, pero ha sido más por iniciativa distrital que por un esfuerzo de la municipalidad limeña. Han anunciado 200 millones de dólares para cuatro grandes proyectos en los 14 kilómetros de costa. Pero del megaproyecto aún hay poco.

El problema de gestionar la Costa Verde no es de ahora, sino que viene desde el primer Plan Maestro 1995-2005 que se confeccionó para la zona. Ese plan permitió despropósitos como las construcciones de restaurantes y locales en zona de playa y que ocultan la vista del mar. Cada distrito realizó obras sin consultar a nadie y de ahí la visión fragmentada que hay en la costa limeña. “Prácticamente se puede distinguir dónde acaba un distrito y dónde empieza otro por la diferencia en el tratamiento que cada uno le da a la zona costera”, señala Daniella Suazo Febres, autora de la investigación Batalla en el litoral: Costa Verde urbanizada vs. Costa Verde natural (2010).

Si uno inicia el recorrido por San Miguel puede comprobar que ahí se ha ganado casi 200 metros de terreno al mar,  se ha reverdecido el acantilado, se han construido escaleras y puentes peatonales para llegar hasta ahí, y hay un malecón en ciernes con pistas nuevas, veredas, bancas, iluminación y ciclovías. Todo eso no existía hace unos años. El alcalde Salvador Heresi obtuvo el respaldo del presidente Alan García cuando estaba en el gobierno y echó a andar su propio proyecto, aún por culminar. Hasta el momento solo se han reunido dos veces con la Autoridad del Proyecto Costa Verde.

La situación es similar en Magdalena. Tienen previsto hacer un club municipal en la zona que también han ganado al mar con canchas de fulbito, piscinas y áreas recreativas. Van a invertir 3,5 millones de recursos propios este 2012. El gerente municipal Bruno Crespo señala que la obra de infraestructura ya está planificada, pero precisa que no piensan en habilitar playas. “Hacer playa en Magdalena costaría unos 20 millones de soles por kilómetro cuadrado. No se puede”, dice. En el malecón que han hecho, las bancas miran hacia el acantilado y no hacia el mar. Un error que debería corregirse.

Acerca de las obras que Magdalena y San Miguel han avanzado hasta el momento, existe la crítica de que no hay gente que las visite y que apenas algunos deportistas se dan una vuelta por ahí. En el resto de distritos costeros también ha habido iniciativas sin una visión uniforme. En Barranco los locales comerciales y la Marina para yates que se construyeron en la playa han dejado el lugar sin espacio para el malecón prometido. En Miraflores el parque Ernesto Aramburú, adornado con motivos surferos, permanece vacío porque, aunque tiene bancas y área verde, no hay sombra para protegerse del sol. En Chorrillos el alcalde ha consolidado un malecón según su gusto y nunca consultó nada con la Autoridad de la Costa Verde. A lo largo de la costa hay varios lugares que no atraen porque no están amarrados al proyecto integral que los revalorice.

Visiones encontradas   

Sobre la Costa Verde hay dos visiones encontradas: aquella que plantea una sin intervención comercial y aquella que ve en la inversión privada la palanca que puede hacer sostenible un proyecto ahí. Esta visión de “inversión privada para beneficio público” es defendida por el arquitecto Raúl Flores, uno de los profesionales que diseñaron el Malecón 2000 de Guayaquil, Ecuador, y quien trabajó un proyecto para la zona que el entonces alcalde Luis Castañeda avaló hasta el 2009, año en que cambió de parecer.
“Nosotros planteamos una visión sobre lo que se quería para Lima, cómo se iba a hacer y con qué recursos. Esa visión fue aprobada en el 2007. Luego el anteproyecto se aprobó en el 2009. La propuesta era urbanizar el 16% del acantilado para zona comercial. Eso iba a financiar la obra. No era a todo lo largo del acantilado como se dijo, sino en algunos puntos. En nuestra visión podía haber edificios al pie del acantilado, corríamos la vía hacia la playa, después seguía el malecón y la playa. Se buscó un esquema de financiamiento que hiciera al proyecto sostenible en el tiempo”, explica Flórez.

Para el arquitecto era indispensable generar presencia de población en la zona, para que fuera ocupado a toda hora del día, los 365 días del año. “La inversión pagaba las obras. Nuestro objetivo no era hacer negocios sino generar un espacio de calidad. Era mejor de lo que hay ahora, donde a las obras que se han hecho, por ejemplo, en Magdalena o San Miguel todavía no va nadie o solo cuatro peloteros. Todo lo están llenando de canchitas de fútbol, pero no de espacios de calidad como sí ocurrió en el Malecón 2000”, explica. También dice que la visión que plantearon aún está vigente por ley y para plantear otro proyecto debería ser derogada. “Porque si no estarían contraviniendo la normativa vigente”. También hace recordar que el Centro de Lima empieza a ser recuperado con inversión privada.

A esta visión más comercial Augusto Ortiz de Zevallos contrapone una Costa Verde sin construcciones en los acantilados, con accesos a la playa, un malecón, ciclovía y pistas con velocidad controlada. Plantea funciones de teatro y conciertos para asegurar la presencia de la gente en horas de la noche. Para Daniella Suazo, autora de Batalla en el litoral: Costa Verde urbanizada vs. Costa Verde natural (2010), el gran peligro de urbanizar la costa es la paulatina privatización de la playa. “En la parte superior del malecón de Barranco hay zonas en las que la gente no puede entrar. Y lo mismo pasa en los alrededores de algunos de los negocios ya instalados frente al mar de Lima”.
Epílogo

Volviendo al tema de La Herradura, la municipalidad ha anunciado que los estudios para hacer un arenado permanente de la playa estarán listos en marzo próximo. ¿Cuánto costará? Según el ingeniero industrial Pablo Gómez Debarbieri, experto y proveedor de tecnologías vinculadas al tema, arenar una playa de 400 metros de frente y protegerla de las olas con un sistema de geotubos cilíndricos –llenos de arena y agua– que se ‘siembran’ en las orillas de la playa o con espigones de roca podría costar entre 4 millones y 10 millones de dólares. “Hay varios sistemas con distintos niveles de inversión”, dice. A todo esto, la ola de la revocatoria flota sobre la alcaldesa. ¿Al finalizar este año podremos tener ese malecón prometido hace décadas?

COSTA VERDE EN EL CALLAO

Hace por lo menos cinco años que existe un proyecto de desarrollo para la zona costera del Callao, que abarcaría los cinco kilómetros que hay entre La Perla hasta Chucuito. El arquitecto Raúl Flórez señala que su estudio ha trabajado el proyecto y que está en fase de prefactibilidad. ”Todavía debe superar algunos procedimientos para su aprobación ante los organismos respectivos”. Ese proyecto contemplaría edificios de oficinas, vivienda y zonas de recreación. “Se cuenta con el respaldo del gobierno regional del Callao y sería un proyecto importantísimo para la provincia. La gente que ocupa esas zonas no sería desplazada sino que tendría la posibilidad de acceder a planes de vivienda”.
Para Flórez la voluntad política del Callao de hacer ese proyecto hará que las obras avancen en un corto lapso. “Le aseguro que esa obra va a estar culminada mucho antes que la de Lima.”, afirma.

La Republica