En el resto de la Costa Verde se mantiene el límite de 60 km/h. Foto: Muni de Lima
Con los ajustes de velocidad se busca agilizar el tránsito en el circuito de playas
La Municipalidad de Lima realizó una variación de 60 a 80 kilómetros por hora (km/h) en el límite de velocidad máxima en ambos sentidos de la Costa Verde entre los distritos de Magdalena y San Miguel, desde la Bajada Marbella hasta el nuevo tramo de la av. Rafael Escardó – jr. Virú inaugurada hoy.
Evaluaciones técnicas determinaron que esa zona presenta las
características de geometría vial necesarias para adoptar el nuevo
límite de velocidad. Según la Municipalidad, se registró una mejora en
la circulación de vehículos a lo largo del circuito de playas tras la
implementación del control de velocidad con el uso de cinemómetros.
Dicho control impactó en la reducción de sancionados por exceso de
velocidad. En la segunda quincena de diciembre de 2019, la Policía
Nacional del Perú impuso 344 papeletas mientras que en enero de 2020 se
colocaron 167 papeletas.
En el resto de la Costa Verde, entre la Bajada Escardó y la Bajada
Huaylas, en Chorrillos, se mantiene el límite de 60 km/h, a excepción de
la zona de clubes donde los vehículos no pueden sobrepasar los 40 km/h.
Esta última restricción se aplica entre la playa La Pampilla I y la
playa Redondo II, de Norte a Sur; y desde la cercanía de la Bajada San
Martín hasta la Bajada Marbella, en sentido contrario.
Tras la disposición se colocó la señalización respectiva con las
velocidades a lo largo de la vía costera. Con los ajustes de velocidad
se busca agilizar el tránsito en el circuito de playas y brindar
seguridad a los ciudadanos. https://canaln.pe/actualidad/costa-verde-fijan-nuevos-limites-velocidad-maxima-entre-magdalena-y-san-miguel-n406779
El proyecto más ambicioso que emprendió Lima en el siglo XX fue la
conquista de su mar, con un circuito de playas que le ganó metro a metro
al Pacífico. Tal gesta se logró con la tenacidad de un hombre que soñó
con un lugar que no tuviera nada que envidiarle a la francesa Costa
Azul. ¿Qué hemos hecho con su legado?
Antes
de la Costa Verde, Lima era una ciudad que vivía de espaldas al mar,
por la ausencia de playas. (Foto: Archivo Histórico El Comercio)
Con
la rapidez con la que solemos dar por sentadas las cosas importantes,
al menos dos generaciones de limeños hemos asumido que la Costa Verde
siempre estuvo ahí. Bajar al mar es un trámite sencillo hoy, al que
apenas concedemos atención. Peor aún, “ir por la Costa Verde” se ha
vuelto sinónimo de usar una vía rápida si se va en auto, como si se
tratase solo de un atajo para llegar a otro lugar.
Sobra
decir que así no eran las cosas hace más de medio siglo.
A sus 89 años,
la historiadora María Delfina Álvarez Calderón tiene un recuerdo vívido
de “cuando no había playa” ahí abajo. La Costa Verde en su época, dice,
era como la zona de San Miguel hacia la Punta: un mar embravecido en el
que violentas olas rompían al pie del acantilado. “Si los limeños
querían veranear en esos años, se tenían que ir hasta el Callao, a la
Punta o a Cantolao, donde había balnearios, o iban hasta La Herradura,
en Chorrillos, que era una playa hermosa para bañarse y pasear”,
recuerda.
Aunque
hubo un antecedente durante el gobierno de José Pardo, fue el
presidente Augusto B. Leguía, según Álvarez Calderón, quien tuvo la
voluntad de construir una vía que conectase La Punta con Chorrillos, al
sur, hasta la zona de La Chira, por la que subiría hasta la carretera
Panamericana.
Panorámica
de Agua Dulce, con sus carpas para cambiarse. La playa chorrillana de
arena fue modelo para el diseño de la Costa Verde. (Foto: Archivo
Histórico El Comercio)
En
ese empeño se inauguró en 1928 el primer tramo de la avenida Costanera,
que moría a la altura de la avenida Brasil. “Ese malecón tenía una
vereda muy ancha en donde se paseaba la gente. Ahí una se encontraba con
un montón de amigos y conversábamos hasta la noche, todo era muy
bonito. Yo tengo 89 años, así que esto no me lo han contado, yo lo he
vivido”, añade la magíster en Historia.
Tras
la caída de Leguía, el proyecto de una vía litoral fue descartado por
décadas en los sucesivos gobiernos. Hasta que llegó un joven arquitecto e
ingeniero para venderle a Lima la visión de que se podía construir
playas, vías y bajadas y hasta hoteles ahí donde solo había piedras,
agua y acantilados escarpados.
Su
nombre era Ernesto Aramburú Menchaca (Lima, 1920-2010) y desde sus
primeros cargos en la función pública hasta su posterior elección como
alcalde de Miraflores en 1970, impulsó la idea de que en Lima se debía
emprender cambios revolucionarios para la gestión de la ciudad. Así lo
hizo con proyectos de largo aliento como la Vía Expresa del Paseo de la
República, o de la ‘Costa Verde’, como bautizó a su sueño de generar una
vía y playas que conecten Miraflores, Barranco, San Isidro, Magdalena,
San Miguel y Chorrillos. Lo de verde era por la idea de forestar la
pared del abismo con plantas de un vivero que él mismo gestionó.
El
artista peruano Pablo Patrucco viene retratando la Costa Verde desde
hace más de 20 años en una serie de cuadros de técnicas mixtas.
Ganarle
metros al mar no era tarea fácil. La familia Boza lo había intentado en
la época de Leguía y perdió fortunas al colocar diques de contención a
la altura de La Perla con el afán de detener la furia del Pacífico, sin
éxito. Con mejor tecnología y estudios, el trabajo de Aramburú rindió
frutos gracias a la colocación de espigones que entraban en el mar y que
contribuyeron a domesticar las olas y promover el ‘enarenamiento’ de la
costa.
Las
toneladas de desmonte de tierra que se extraían a diario de la
excavación de la Vía Expresa ayudó también a que en pocos años se
contase con las playas y la vía que hoy conocemos. Así nacieron Makaha,
Redondo o La Pampilla (en Miraflores); y Las Sombrillas, Los Yuyos, Los
Pavos, Barranquito o Las Cascadas (en Barranco), por mencionar algunas.
La Costa Verde se conecta con Chorrillos y más notoriamente con su playa
más popular, Agua Dulce.
Arquitecto
Aramburú concibió la idea de la Costa Verde y dedicó su vida a
realizarla. Solía decir: “Hay quienes gustan de poner primeras placas de
inauguración. Yo soy más bien un hombre de primeras piedras”. (Foto:
Archivo Histórico El Comercio)
“La
Costa Verde, en 1975, que es el año en que aprendí a correr tabla, era
hermosa”, sentencia un nostálgico Roberto Meza, también conocido como
‘Muelas’, emblemático personaje del lugar, tablista y fundador de la
escuela de surf Olas Perú. “Tenía un riachuelo en el que podías recoger
camarones y hasta bañarte si querías, porque era muy limpio todo. Te
podías bañar en el mismo borde del acantilado, con el agua que caía del
río Surco; era como una ducha natural para quitarse la arena.
Había
tanta playa en Barranquito que podías jugar fútbol. Eso hoy es
imposible. No hay arena”.
Los
tablistas, parte indisociable del paisaje de costa de Lima, están entre
quienes más han defendido la integridad del proyecto de Aramburú. Lo
hicieron así cuando pelearon hasta lograr una ley única en el mundo para
proteger las rompientes de olas, un hito histórico.
El
sueño de Ernesto Aramburú era que Lima no viviese de espaldas al mar,
como lo hizo durante siglos. Esto se consiguió de modo parcial. Muchas
de sus ideas quedaron inconclusas y corren el riesgo de retroceder ante
la desatención. Si la Costa Verde hace noticia hoy solo es por problemas
derivados de su gestión.
Así
lució el puente de Barranco, a la altura de la bajada de baños, el
primer día del 2020, debido a la gran presencia de veraneantes.
En
setiembre, el Poder Ejecutivo, a través del Decreto Supremo N°
178-2019-PCM, declaró en emergencia la zona por los constantes derrumbes
que muchas veces dejan muertos. Cada vez que algo así sucede se vuelven
los ojos contra los edificios que en las últimas décadas se han erigido
al borde del acantilado.
En octubre pasado, la Municipalidad de Lima
aprobó una ordenanza que establece la reserva de una franja de 120
metros de ancho desde el borde del acantilado en los distritos sin
microzonificación sísmica. La misma normativa prohíbe que se construyan
nuevas edificaciones.
En
noviembre, la comuna estableció también nuevos límites máximos de
velocidad, de 60 km/h y 40 km/h para prevenir accidentes, así como la
expedición de fotopapeletas a los que incumplan.
Falta aún trabajar
mucho en el diseño y construcción de accesos y subidas que prevengan lo
sucedido el día de Año Nuevo, cuando el puente de la bajada de Barranco
‘colapsó’ por una marea de veraneantes que no podían avanzar o
retroceder, situación extraordinaria pero que exige a gritos atención de
las autoridades. //
Doña
Charito vende raspadillas en la playa Makaha desde hace 30 años. Su
hija, María Fernanda Reyes aprovechaba para surfear de niña. El año
pasado fue campeona de longboard en los Panamericanos.
La fiscalización
de los nuevos límites de velocidad y la restricción al transporte de
carga en la Costa Verde inició con un periodo de marcha blanca, pues a
partir del 16 de diciembre empezará la aplicación de sanciones efectivas
a los infractores, informó hoy el alcalde de Lima, Jorge Muñoz.
“Estamos presentando
dos medidas que buscan beneficiar a los conductores, pasajeros y
peatones que utilizan la vía. Esperamos que los ciudadanos tomen
consciencia y respeten las normas para tener una Costa Verde más
segura”, dijo.
El burgomaestre llegó
hasta el Puente Del Ejército, en Magdalena del Mar, para supervisar la
fiscalización de velocidad a cargo de la Policía Nacional del Perú y
explicó que esta labor se realiza a través de cinemómetros (equipos
portátiles) dispuestos en nueve puntos de control a lo largo del
circuito de playas.
La velocidad máxima en la Costa
Verde es de 60 kilómetros por hora (km/h), a excepción de la zona de
clubes, donde es de 40 kilómetros por hora (km/h).
Muñoz precisó que la
multa por exceder los límites de velocidad es de 756 soles y que los
sancionados no podrán acceder a descuentos pues se trata de una
infracción muy grave (M-20), según el Reglamento Nacional de Tránsito.
Restricción para camiones
Según lo dispuesto por
la Municipalidad de Lima, los vehículos de carga mayores a 6.5
toneladas no podrán circular en la vía de la Costa Verde en el tramo
comprendido entre la Bajada Escardó (San Miguel) y la Bajada Huaylas
(Chorrillos), incluyendo las vías de acceso a esa zona.
No obstante, el
alcalde aclaró que el abastecimiento a los restaurantes, clubes y otros
locales de venta al público se realizará en vehículos que no superen las
18.5 toneladas en horario nocturno, de 9:00 p.m. a 6:00 a.m. de lunes a
sábado. Los mismos horarios se aplicarán a los vehículos que apoyen en
la implementación de eventos temporales.
Los propietarios de
vehículos de transporte de carga y mercancías que incumplan estas
disposiciones serán multados con 336 soles a partir del 16 de diciembre.
Con estas acciones la
Municipalidad de Lima busca prevenir los accidentes de tránsito en la
Costa Verde por ser una de las zonas con mayor concurrencia zonas con
mayor concurrencia.
El circuito de playas de la Costa Verde
tiene ahora nuevos límites de velocidad, ningún vehículo podrá
trasladarse a más de 60 kilómetros por hora. Con la disposición de la Municipalidad de Lima se espera reducir los accidentes. Ésta vía tan transitada que une al menos 6 distritos capitalinos tiene ahora nuevos límites de velocidad. Hasta hace poco, los vehículos podían transitar hasta 80 km por hora. La disposición también establece que en los sectores donde se ubican los clubes privados, cerca de las playas La Pampilla, Makaha, Redondo, y por las bajadas Marbella y San Martín, el límite máximo es de 40 km por hora.
La Costa Verde se ha convertido en una vía de alto riesgo. Según un estudio presentado al Congreso de la República, en esta vía de tránsito hay 40 puntos que podrían ocasionar accidentes de tránsito.
Un informe precisa que en los últimos 15 meses se han registrado 352 accidentes de tránsito en la Costa Verde.
El tercer carril.
Alexandra Ámez, gerente de proyectos de la Asociación Cruzada Vial, informó que desde que se creó el tercer carril en la Costa Verde los accidentes han aumentado en un 35%, y que incluso se ha superado las incidencias registradas en la Panamericana Norte el año pasado.
Zona de despeje.
El último martes el movimiento Costa verde presentó al Congreso un informe elaborado por Cruzada vial en la que se alerta de los riesgos en la transitada vía. Por ejemplo, alertan que no existen lugares seguros donde los vehículos con desperfectos o que se quedan sin combustible, puedan detenerse.
“Se llama la zona de despeje, esto es importante sobre todo en áreas de mayor velocidad, porque cuando a un auto se le baja la llanta, cuando se queda sin gasolina o hay algún problema y el vehículo tiene que detenerse no hay ningún lugar seguro donde este lo pueda hacer”, comenta Alexandra Ámez.
Carriles fantasma.
Los denominados carriles fantasmas en Magdalena, Miraflores Barranco y Chorrillos también son un problema. Por ejemplo, a la altura de la playa Agua Dulce la vía pasa sorpresivamente de tres a dos carriles.
Una situación inadmisible en una vía en la que circula alta velocidad.
Estructura vial. Alexandra Ámez explicó, que aunque en la mayoría de casos los conductores toman decisiones equivocadas o irresponsables, no siempre es porque “tengan una mala educación vial por sí mismos, sino porque los diseños (de las estructuras viales) te hacen cometer estas decisiones”.
En Lima se produce el 53 % de los accidentes de tránsito en todo el país, y la mayoría de los siniestros ocurren en los distritos del norte de la capital y el cercado de Lima. En el cuadro los distritos con más incidencias.
Los conductores que excedan los límites de
velocidad en la autopista de la Costa Verde recibirán una multa de S/.
693. Además, la Policía de Tránsito intensificará el control y la
vigilancia en esa transitada vía, anunció la Dirección de Tránsito y
Seguridad Vial.
También informaron que se está coordinando, con
los municipios que tienen jurisdicción en la Costa Verde, la instalación
de arcos fijos en las zonas de mayor tránsito para el control
automático del exceso de velocidad.
Cabe recordar que en ciertos puntos donde hay
diversos establecimientos playeros, y con ello mayor tránsito de
público, la velocidad máxima es de 40 kilómetros por hora.
La PNP exhorta a los ciclistas que circulan por
esta autopista a usar cascos y chalecos reflectivos, para evitar
accidentes de tránsito.