Vecinos de
Barranco reclaman que se respete la intangibilidad del área de acantilados
(Foto: Leslie Serles)
El Comercio
Los problemas con construcciones en la zona monumental de
Barranco, sobre todo en el área de los acantilados de la
Costa Verde -que, según las Ordenanza 1414 de la
Municipalidad de Lima, son intangibles-, han resultado un dolor de cabeza para la actual gestión edilicia.
La alcaldesa
Jessica Vargas
ha heredado varias construcciones polémicas, cuyas licencias de obra se
han otorgado de manera irregular en anteriores gestiones, sin
contemplar aspectos necesarios como que los proyectos sean revisados y
ratificados por la Autoridad del Proyecto Costa Verde (APCV), entidad
encargada de velar por el orden y el desarrollo estético e integral de
esa zona del litoral de Lima.
Javier Alvarado Layme, presidente de la junta de vecinos de la Av.
Grau, advirtió desde el año pasado que en el pasaje Sucre 109 se
realizaba una construcción cuyas bases están en un área del acantilado.
La junta de vecinos indagó acerca de esta construcción -que
corresponde a un proyecto de vivienda unifamiliar de propiedad de Jaime
Arregui Blume- y averiguó que contaba con una licencia de obra aprobada
en diciembre del 2010 por la gestión de
Antonio Mezarina.
“Nosotros paralizamos esa obra el 9 de agosto pasado porque presentó
problemas con las estructuras de las casas vecinas y tampoco tenía el
visto bueno de la Autoridad del Proyecto Costa Verde, según ellos mismos
nos indicaron.
Sin embargo, en setiembre la construcción se reanudó, pues ya habían
subsanado el problema con los inmuebles vecinos y presentaron el
informe técnico aprobado por la autoridad de la Costa Verde “, explicó
Javier Allpas, subgerente de Obras Privadas, Catastro y Control Urbano
del concejo barranquino.
Al respecto, Roxana Lazarte, secretaria técnica permanente de la
APCV, refirió que su institución no emite autorización o licencia de
construcción, sino solo verifica que las construcciones que se
desarrollan dentro del ámbito de la Costa Verde sean compatibles con su
plan maestro y, a su juicio, esta obra lo es.
“En el caso de la casa Arregui, esta es una propiedad privada que ya
cuenta con licencia de obra de la Municipalidad de Barranco. La APCV
verificó, de acuerdo con sus funciones, que no se había efectuado corte
del acantilado y se obtuvo el compromiso de los propietarios de
protegerlo mediante un tratamiento paisajista. El municipio distrital
debe verificar que se efectúe”, indicó Lazarte.
El Comercio